Perros e hijos de perra

Lo que dicen los oyentes sobre Perros e hijos de perra

En noviembre de 2014 apareció en el mercado español el último libro de Arturo Pérez-Reverte, Perros e hijos de perra, de 152 páginas. 28Estos compatriotas atormentaban a Woodmason con fuertes faltas de respeto y música ruda. En febrero de 1767, en un asentamiento de Carolina del Sur, a 150 millas de Charleston, los presbiterianos escoceses «habían traído a estos rufianes sin ley para que me insultaran, lo que hicieron impunemente, diciéndome que no querían a los Perros e hijos de perra entre ellos, y amenazando con ponerme detrás del fuego».

Sólo la protección de los viajeros les impidió hacerlo. Pero después de que los anglicanos aparecieran a la mañana siguiente, «el servicio fue muy interrumpido por una pandilla de presbiterianos que no dejaban de vociferar y gritar sin puerta como si fueran indios» Hooker 16-17. 31A falta de justicia local, no podía hacer arrestar a «estos rufianes sin ley» ni tenía tiempo ni dinero para llevarlos a Charleston, donde se encontraban los tribunales más cercanos.

Pero Woodmason ideó una ingeniosa forma de vengarse. «Cuando enviaron a los compañeros con sus Perros, uno de los Perros me siguió hasta aquí». Upton llevando a ese perro «a la casa de uno de los principales-[le] dije que ese día habían venido 57 presbiterianos al servicio, y que había convertido a uno de ellos, y lo llevé a su casa-dejé al Perro con él».

Aunque los implicados se «enfadaron tanto que podrían cortarme la garganta», esta medida puso fin a más disturbios, «porque si un presbiteriano muestra ahora su cara en el servicio, nuestra gente le pregunta si ha venido a convertirse. Así que la vergüenza los ha alejado» Hooker 46